La tecnología de inyección de oxígeno puro de Mazzei permite tener depósitos e instalaciones más pequeñas.
El uso de oxígeno puro, en lugar de aire para fuentes de oxígeno, se ha empleado con éxito por muchos años en plantas de tratamiento de aguas residuales con altos índices de fango activado. La principal ventaja es la capacidad de mantener tasas de absorción de oxígeno (OUR) mucho más altas de lo que es posible con el uso de aire, debido a que se pueden mantener niveles más altos de oxígeno disuelto (DO) al utilizar oxígeno. Un oxígeno disuelto (DO) más alto facilita el uso más rápido del oxígeno por la biomasa de fangos activos mientras consume y estabiliza la demanda bioquímica de oxígeno (BOD) y los nutrientes en el afluente. El resultado es un tratamiento eficaz de las aguas residuales en depósitos/instalaciones que típicamente son más pequeños en volumen y ocupan menos espacio que una planta equivalente de fangos activos alimentada por aire.
Las plantas de tratamiento de aguas residuales (WWTP) convencionales que funcionan con oxígeno puro típicamente son depósitos de tapa cerrada multifásicos (generalmente de cuatro fases). Cada fase incorpora un aireador de baja velocidad accionado por un eje y con frecuencia por un propulsor de hidroalas para mezclar el fondo de la fase. El oxígeno puro se alimenta al espacio de cabeza de la primera fase donde el aireador de superficie de baja velocidad hace contacto con el agua residual. El gas del espacio de cabeza fluye a través de los espacios de cabeza de las fases subsecuentes donde posteriormente se va reduciendo el oxígeno hasta la última fase donde solo hay alrededor de un 40% de oxígeno, el cual se desecha a la atmósfera.


